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lunes, 30 de marzo de 2015

Habemus Procurador

Fuente: PGN
Fecha Publicación: viernes, 27 marzo 2015 07:05 PM


Señor presidente, le reitero, serénese.
El proceso de paz, doctor Santos, no está por encima de la Constitución, ni el presidente por encima de la ley, ni siquiera con la excusa de la paz.
Le recuerdo al señor presidente que debe dar buen ejemplo a los colombianos de respeto a las instituciones.
Pedir aclaraciones y preguntar es una tarea permanente que realiza la Procuraduría en todos los ámbitos. Lo invito a que los interrogantes formulados por el Ministerio Público los asuma el Gobierno Nacional como una oportunidad para resolver las cuestiones que generan duda, incertidumbre, confusión o perplejidad en la opinión pública.
La conducción del proceso de paz es responsabilidad del presidente, el asegurar que se respete la Constitución y la ley es responsabilidad del procurador general de la Nación. Eso me obliga a “meterme”, como usted lo describe.
Ni la Mesa de La Habana, ni el presidente son soberanos. Tienen los límites que el ordenamiento jurídico les impone.
A la Procuraduría le corresponde defender el ordenamiento jurídico, los derechos de las víctimas y propugnar por su reparación, así como vigilar que las actuaciones en el marco de las conversaciones con las FARC acaten la Constitución.
Le solicito, señor presidente, en ejercicio de mis funciones, responder las 45 preguntas que le formuló la Procuraduría y que le entregué personalmente el pasado 13 de marzo.
La Procuraduría tiene la obligación de preguntar para ejercer el control sobre el Gobierno y, usted, como cualquier otro servidor público, tiene la obligación constitucional y legal de responder.
Aprovecho para ampliar el cuestionario a partir de las declaraciones de hoy, suyas y del doctor Humberto de la Calle Lombana, jefe de la Delegación en La Habana.
Usted señaló: 
“Ya está absolutamente claro que esta Justicia Transicional que vamos a negociar incluirá en forma especial a todos los miembros de nuestras Fuerzas Armadas”. 
Y el doctor De la Calle refiriéndose a militares y policías dijo:
“Si llegamos a un acuerdo final para la terminación este tiene que incluir una solución integral, que ofrezca garantías de seguridad jurídica para todos”. 
Es decir, señor presidente, en la Mesa de La Habana su Gobierno está negociando con las FARC  la suerte jurídica de militares y policías.
¡Eso me deja aún más perplejo!
Con respeto, en cumplimiento de mis funciones constitucionales y legales, le pregunto:
1. ¿Cuál es el fundamento constitucional y legal que otorga competencia al presidente de la República para negociar con las FARC el tratamiento jurídico que se debe dar a los miembros de las Fuerzas Militares y de Policía?
2. ¿Por qué para dar seguridad jurídica a los integrantes de la fuerza pública el Gobierno termina en la práctica  poniendo en el mismo nivel de las FARC a las Fuerzas Militares y de Policía, al terrorista con el soldado o el policía que los combatió para defender los derechos de los colombianos?
3. ¿La asimetría que propone el Gobierno implica que militares y policías que han perpetrado graves violaciones a los derechos humanos se les conceda el derecho a la participación política, como se pretenden con los integrantes de las FARC?
Sus respuestas ayudarán a dar claridad, certeza y confianza en la ciudadanía sobre el proceso de paz. El apoyo de la opinión pública no se logra con un proceso opaco, sino con transparencia y claridad ante la sociedad colombiana.
Esa transparencia es la que permitirá lograr un Pacto para la Paz, entre defensores y críticos del proceso de La Habana, que permita que lo que se acuerde con las FARC se cumpla y se pueda cumplir.
Se equivoca, presidente, si piensa que la paz estable y duradera se reduce a un acuerdo entre la élite representada en su Gobierno y la élite criminal de las FARC.
La razón la reconoció usted mismo el pasado 10 de marzo, con las siguientes palabras.
“Porque la paz no la puede hacer solo el presidente de la República, ni mucho menos le pertenece a Juan Manuel Santos. La paz es de TODOS los colombianos”.
Tampoco olvide, presidente, que en ese discurso afirmó:
“Por eso los necesito a todos, no importa si son críticos del proceso”.
Por todo lo anterior, para utilizar sus particulares términos y evitar ambigüedades: Me seguiré “metiendo” en el proceso de paz, porque así me lo ordena la Constitución.
Finalmente, quiero decir a la sociedad que puede estar tranquila. Continuaré defendiendo los derechos de las víctimas y el ordenamiento jurídico.

jueves, 2 de octubre de 2014

El Arte de Enseñar



Para mis alumnos.

Con seguridad muchos de ustedes en algún momento me han querido eliminar de sus vidas; ¡no, porque otra vez esa clase!, dirán, y lo sé, pero también me gustará si leen esto, lo comprenden y lo aplican.

El rol de profesor es una pasión y una elección de vida. 
En realidad son situaciones las que llegan a la vida de los individuos y estos son quienes se encargan e decidir si las toman o las dejan pasar, o por lo menos así es como a mí me ha pasado. Se está en un constante toma y dejar de decisiones. por ejemplo; dónde iré a comer, qué dictaré en esta o en otra clase, y así se pasan las horas, los días, semanas y el semestre.

Desde que comencé en este arte, creo que cada semestre es distinto, se aprenden cosas nuevas, se asumen diferentes metodologías de acuerdo con los requerimientos del grupo, y por ello es que se requiere máxima percepción durante esta tarea. 
Durante el actual semestre he aprendido muchas cosas de mis estudiantes que me nutren, espero que ustedes también hayan aprendido algo de mí; finalmente según Ward “El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira”.


Si me encuentro inspirando a mis estudiantes a continuar aprendiendo, mi tarea se habrá cumplido.


Antes de acabar, deseo saludarles y desearles éxito en alcanzar su objetivo y propósito de vida.

Feliz día

martes, 23 de septiembre de 2014

El debate que nunca se dio


El debate que nunca se dio

Por: José David Jaramillo Airó
Aunque parezca ya pasado de moda porque en este país sencillamente estamos tan drogados de las noticias superfluas de último minuto que mantienen al pueblo drogado con su dosis diaria, provista por los monopolios de comunicación, el debate que se dio la semana pasada en el congreso de la república, citado por el senador Cepeda al  doble expresidente Álvaro Uribe, es desolador ante el futuro que se depara.
Aparte de un cúmulo de calumnias que el congresista Cepeda profirió no solo contra el citado senador doble ex presidente, sino contra buena parte de sus colaboradores durante los últimos años, no se vió un argumento claro en pro de la construcción o fortalecimiento de la democracia. He de recordarle al respetado senador Cepeda que uno de los compromisos del senador en Colombia, es el de propender por el fortalecimiento de la democracia. Tuvo la oportunidad por verdaderamente fortalecer la democracia, construyendo un debate libre de odios y rencores, pero su pensamiento y obrar visceral sencillamente le ganó, con ello dando paso a una serie de calumnias que ni siquiera entran dentro del tema del debate.
Como era de esperar y conociendo la rigurosidad tanto de pensamiento como de obrar del senador doble ex presidente Uribe, salió a exponer y aclarar de una forma clara y concisa no solo los desarrollos, obras y avances que el país tuvo a lo largo de sus ocho años de gobierno, pero también aclaró las calumnias que el senador citante profirió. He escuchado muchos discursos  de todas las corrientes e ideologías, pero  debo decir que este discurso de lejos supera cualquier otro. Que claridad de pensamiento, de actitud y transparencia la que Uribe brindó. Un discurso que no se había escuchado por lo menos en la mediana historia política de este país. Pero lo que llama la atención es que mientras el senador doble expresidente identificaba con claridad y exponía sus posiciones con argumentos y cifras reales, quienes buscaban callarlo, proferían calumnias e improperios de corte personal.
Que tristeza porque el tan ansiado debate nunca se dio, lo que se dio fue una clase magistral emitida por un personaje que desde pequeño viene trascendiendo en el obrar nacional y que tiene un don de gentes y liderazgo que este país no tenía conocimiento, y resulta complicado vuelva aparecer. Lo más grave es que la democracia si se vió lastimada. Cuando se pisotean los designios de los electores, se lastima la democracia. Un buen ejemplo que vale la pena mencionar es lo que se encuentra pasando en la Habana con las negociaciones de las FARC, en donde el gobierno del presidente Santos, se encuentra negociando los intereses no solo inmediatos sino futuros del país, a cambio de nada. Esto no es democracia, por esto no fue por lo que se votó; pero en cambio los representantes de la guerrilla, es decir el senador Cepeda si buscan generar nubarrones creando debates del cual además de salir mal librados, si generan incertidumbre y sosobra en la población.

@josjara